martes, 23 de abril de 2019

Habitantes de la orilla: Correlimos tridáctilo

"A veces, en una mañana de verano, tras mi baño de costumbre, me sentaba en el umbral soleado desde el amanecer hasta el mediodía, absorto en una ensoñación, entre pinos, nogales y zumaques, en una soledad y calma perfectas, mientras los pájaros cantaban y revoloteaban sin ruido en torno a la casa, hasta que la entrada del sol por la ventana que da al oeste, o el sonido del carro de algún viajero en la lejana carretera, me traían de nuevo al presente. En aquellos momentos crecía como el maíz en la noche, y su resultado era mejor que el de cualquier trabajo manual. No era un tiempo descontado de mi vida, sino una aportación realizada a mi renta habitual”.
Walden H. D. Thoreau

Nuevos paisajes de arena y mar, de azules, de viento y nubes, han llegado a mi vida. Atrás han quedado el trigo verde y el puro brillo solar de la campiña utrerana. En mi exploración de las tierras conileñas, en la comarca de la Janda, estas son las primeras aves que me encuentro en mis paseos. Ahora caminando porque todavía no tengo la bicicleta por aquí. 

Los correlimos son los dueños de las arenas. Estos que he fotografiado son muy numerosos por estas fechas en la zona. Se trata de correlimos tridáctilos (Calidris alba). En la costa atlántica de la península son comunes durante el invierno, en breve realizarán un largo viaje hacia las regiones árticas en donde crían. Es un habitante de las orillas, que corre velozmente siguiendo los vaivenes de las olas. 


El plumaje que exhiben es el invernal: gris claro. Tienen el pico corto en relación a su pariente el correlimos común y no presentan pulgar en la pata. En vuelo presenta bandas longitudinales pálidas en ambas alas. Los estuve viendo volar pero no me salieron bien enfocadas las fotos, son muy rápidos y es difícil predecir en qué dirección van a volar. Uno de los ejemplares tiene los tonos un poco menos grises y más crema, eso es porque es un ave joven. 

Como decía crían en torno al ártico y el norte de Asia, pero pasan el invierno en zonas mucho más al sur. De hecho es una de las aves que viaja más largas distancias. En España podemos encontrarlos en la costa atlántica de Galicia y de Andalucía, en el mediterráneo es muy raro aunque hay un enclave en torno al delta del Ebro.

Se alimenta de insectos, pequeños invertebrados y crustáceos. Estos ejemplares que fotografié estaban todo el rato excavando en el limo probablemente rico en alimentos y no les importó gran cosa mi presencia. El ejemplar joven miró curioso a la cámara porque oyó el sonido del disparador pero luego siguió a lo suyo, concentrado en el limo del fondo de una salobre charca entre la orilla y las dunas. 


El camino que escogí pasa por la torre de Castilnovo que fue hasta donde llegué. El paseo es muy bonito, por detrás de las dunas costeras, hay una especie de lago salobre alimentado por las mareas y esa es la zona por la que andaban los correlimos. Desde allí el pueblo de Conil de la Frontera presentaba una hermosa vista blanca y brillante. 



miércoles, 6 de marzo de 2019

Habitantes de la laguna 2: Somormujo lavanco

“Por lo general la naturaleza florece en soledad, lejos de las ciudades en las que esos jóvenes residen. ¡Habláis del cielo! Y deshonráis la tierra”.

Walden. H. D. Thoreau


En la laguna de la Torre del Águila, rebosante de agua, como ya decíamos en la anterior entrada, los somormujos lavancos (Podiceps cristatus) lucen su plumaje nupcial.


Se trata del mayor de los somormujos y zampullines que puede verse en España. El cuello es largo, el pico apuntado y luce un plumaje veraniego de lo más característico. Estos ejemplares ya presentan tal plumaje: la parte superior de la cabeza es negra y tiene unos penachos o una mini cresta, de las mejillas salen unas plumas alargadas con tonos rojizos y negros que son muy llamativas. La zona que rodea los ojos, el cuello, el pecho y el vientre son blancas y el dorso y los flancos rojizo.


En las aguas calmas de la primavera en el lago iban los somormujos de un lado a otro. Había bastantes pero estaban esparcidos por aquí y por allá, cada uno a lo suyo. Como en soledad.


La subespecie cristatus que es la que habita en la península puede verse por todos los humedades y está presente por Europa y Asia. Suelen ser sedentarios o migradores parciales. Por la laguna suelen estar todo el año, sólo que por estas fechas se reúnen para el característico cortejo. En el mismo hincha las plumas del cuello. Ambos sexos se encuentran de frente y se ponen prácticamente de pie en el agua durante unos segundos. No estaban todavía en pleno cortejo, simplemente iban de un lado a otro por la laguna alimentándose entre las fochas con las que compartían el espacio, y a las que antes les dedicábamos una entrada.


Se alimenta principalmente de peces, aunque también puede consumir otros invertebrados e insectos.

Atardecía en la laguna, las sombras se alargaban en la orilla y allá donde quedaba un rayo de sol se iluminaba el perfil de un somormujo. El silencio se rompía de vez en cuando con el grito de una focha pero a los somormujos no se les oía. Majestuosas aves preparándose para el cortejo en una primaveral tarde de marzo. Acabo la entrada con algunas fotos de un paisaje de cielos azules a la espera de tormentas y lluvias, de la turbulencia primaveral.








miércoles, 20 de febrero de 2019

Habitantes de la laguna: focha común.

“Un lago es el rasgo más bello y expresivo en un paisaje. Es el ojo de la tierra; al mirar en su interior el observador mide la profundidad de su propia naturaleza. Los árboles acuáticos de la orilla son las finas pestañas que lo circundan, y las colinas boscosas y los acantilados a su alrededor son sus salientes cejas”.

Walden, H. D. Thoreau.

La laguna de la Torre del Águila está rebosante de agua por estas fechas. Aprovechando un día de febrero casi primaveral realicé una visita al lugar. Muchas son las aves que pasan por la laguna en la migración, pero esta entrada está dedicada a unas habitantes residentes, las fochas comunes (Fulica altra).


Son típicas en los humedales europeos, muy comunes y características. Su plumaje es prácticamente negro y lo que la hace inconfundible es el escudete frontal blanco que posee en la cabeza y que se estrecha en su pico también blanco. Son muy espectaculares sus patas, pero en ninguna foto se puede apreciar. Están festoneados por lóbulos redondeados.  Pero son aves muy difíciles de ver fuera del agua. En una ocasión encontré un pollo desorientado por unas dunas y en ese momento pude verle las patas con detenimiento. Aunque ese día no llevaba cámara nunca olvidaré tan características patas.


Habitan toda Europa, se extienden desde el norte de África hasta extremo oriente. En la laguna son básicamente sedentarias, a pesar de que en períodos de sequía y después de la reproducción puede realizarse movimientos dispersivos.


Es una especie omnívora que se alimenta de muchas semillas y plantas, también de insectos y pequeños vertebrados.


En las aguas quietas de la laguna se desplazan por el agua como si un imán las uniera ella, apenas dejando un surco de suaves ondas a su paso. El día era soleado aunque faltaba poco para el rápido atardecer de febrero y las fochas iban de un lado a otro, cerca de la orilla, entre cuya vegetación medio sumergida alojan sus nidos. 


Se sumergían a veces y volvían a salir al momento, ajenas a mi cámara de fotos. Generalmente  no están solas, sino en grupos de dos o tres, por lo que en la mayoría de las fotos salen siempre varias. De vez en cuando se las oía graznar en la ribera, en alguna parte oculta (son muy escandalosas) y este sonido hacía eco en la calmada laguna al atardecer de febrero.


Con algunos de los paisajes finalizo la entrada.





viernes, 18 de enero de 2019

Alcatraz atlántico. Entre azules: mar y cielo.

"En la eternidad hay realmente algo verdadero y sublime. Pero todos esos tiempos y lugares y ocasiones existen aquí y ahora”. Walden, H. D. Thoreau.


Estas fiestas, como suele ser costumbre, las pasé con la familia, en mi tierra natal: el campo de Gibraltar. Paseando, como en mi niñez por la orilla de la playa, tuve la fortuna de encontrarme con muchas aves marinas. 

Admiro las aves marinas, tienen una atracción especial. Por ejemplo, el vuelo de las gaviotas patiamarillas siempre me fascina. Cómo planean aprovechando el viento, convirtiéndolo en su aliado, su estabilidad como un tanteo, un vuelo que parece impreciso, a merced del viento, pero que en realidad conlleva la mayor precisión, el más perfecto de los cálculos. 

No conozco personalmente a muchas personas aficcionadas a la ornitología, pero por las redes sociales estoy en contacto con muchas de ellas y las hay especialistas en aves rapaces, en limícolas, en paseriformes, pero veo pocas personas amantes de las aves marinas. Tengo el libro Aves marinas: una guía para su identificación, de Peter Harrison, publicada por la editorial Omega, es espectacular y lo recomiendo como bella introducción a este mundo alado que vive entre el oleaje.

En los primeros días de Enero, hubo un temporal de levante, bastante fuerte y hasta en el poniente la mar estaba picada. Como había llevado la cámara para fotografiar los eventos familiares, decidí cogerla. Después de desayunar, caminé por la playa de Puente Mayorga, cámara en mano, en busca de alcatraces, pues en el invierno, en los días de levante fuerte, pueden verse pescando al resguardo del viento en aquella playa de poniente. Nunca suele pasar que acabe fotografiando el ave que busco, pero este día fue la excepción. Tal y como esperaba allí estaban los alcatraces. La pena fue que en ese momento me di cuenta de que me había dejado en Utrera el objetivo para hacer fotos de aves y tan sólo llevaba el objetivo pequeño, para las fotos familiares, dentro del hogar. No obstante, volaban más o menos cerca de la orilla y algo pude hacer. Tampoco admiro las fotos de aves en las que salen con todos sus detalles en primer plano obviando el medio del que forman parte, así que entre azul cielo y azul mar, se pueden ver, como enormes flechas, tan maravillosas aves.

El alcatraz atlántico (Morus bassanus) es un ave marina de gran envergadura, entre 165 y 180 cm de envergadura alar. Es blanco con los extremos de las alas negros. Por estas fechas, por el campo de Gibraltar, suelen verse también ejemplares juveniles que son más bien marrones. Pero en este caso pude fotografiar a un adulto, con la coloración típica. La cabeza presenta una coloración anaranjada y el pico es gris perfilado por unas líneas negras que también rodean el ojo. 

Es un ave marina pelágica que habita el Atlántico, aunque como vemos se introduce por el mediterráneo occidental. Suelo verlos desde hace años por el campo de Gibraltar en el invierno. Se ve que invernan por estas aguas. Las zonas de cría están lejos de aquí, en el norte de Europa. 

Su forma de pesca es muy característica, vuela a gran altura, hasta los 40 metros de altura y después se deja caer en picado, como una flecha, con las alas plegadas al cuerpo, entrando en el agua a gran velocidad. Hasta los 100 km/h puede alcanzar en el picado. 

El ejemplar que fotografié tenía mucha competencia con las gaviotas, porque el temporal era grande y muchas eran las aves que se refugiaban en aquella playa. También había charranes imposibles de fotografiar con ese objetivo, un montón de cormoranes y probablemente varios tipos de gaviotas que no podía ver con claridad. 

El alcatraz hizo un par de picados que me hicieron distinguirlo con facilidad, pero se ve que a las gaviotas patiamarillas no les gustó y sufrió un asedio por parte de varias de ellas, que lo siguieron atacando en vuelo hasta que se alejó del lugar. Este es el contexto en el que fotografié al ave y por eso salen gaviotas alrededor, aunque también y más bien por casualidad fotografié el momento en el que el alcatraz plantaba cara a las territoriales gaviotas.


Sin más y con los paisajes marinos del estrecho de Gibraltar, hábitat invernal del alcatraz atlántico, pero sobre todo de la gaviota patiamarilla, que sale en las siguientes fotos, (es imposible una foto sin ellas) doy por finalizada la entrada. 




domingo, 18 de noviembre de 2018

Truxalis nasuta: un saltamontes peculiar


"No estoy más sólo que un sencillo gordolobo, o un diente de león, o una hoja de judía, o una acedera, o un tábano, o un abejorro". Walden, H. D. Thoreau

Las últimas lluvias han convertido en barrizales buena parte de los carriles. No obstante los días nublados son una bendición para estas tierras del puro brillo solar y no pierdo la oportunidad de salir en ellos.
Cerca de Los Molares realicé una parada para fotografiar unos cuervos que siempre andan por allí. Nunca lo consigo decentemente. No iba a ser la excepción y las fotos no salieron. Volaron lejos y no me dio tiempo ni de enfocarlos. Pero entonces entre las hierbas, al borde del carril, pude ver este curioso insecto. Nunca antes lo había visto, fue mi primer encuentro con esta especie. 

Siempre me ha gustado la entomología y hubo un tiempo en que no paraba de consultar el Chinery (La guía de campo de los insectos de España y de Europa, de Michael Chinery). Por aquel entonces estudié la asignatura de entomología del Grado de Ciencias Ambientales en la UNED. Pero luego, una vez identificados los insectos más comunes, la dejé un poco de lado.

No obstante aquel insecto me resultó super curioso y caí en la cuenta de que nunca he puesto una entrada en el blog dedicada a un insecto, siendo su variedad tal alta en la naturaleza. Así que por qué no. Llevaba un objetivo grande, para fotos a distancia, lo que complicaba fotografiar el ejemplar que estaba prácticamente a mi lado, pero con maña todo se puede. 

Lo primero que me pregunté al verlo era si se trataba de un ortóptero o de un fásmido, es decir, un saltamontes o un insecto palo. Ahora sé que se trata de un saltamontes. Truxalis nasuta es el nombre de la especie (Orden Orthoptera, Suborden Caelifera, Familia Acrididae, Género Truxalis). Parece ser que hay otra especie: Acrida ungarica mediterranea, que se le parece mucho, pero por la ubicación en tierras sevillanas me indican que debe de tratarse de Truxalis nasuta.

No quiero aburrir con la descripción del insecto, espero que baste con las imágenes. Aunque me gustaría indicar algunas cosas sobre le especie, a pesar de tener ese aspecto tan alargado, el insecto vuela y no sólo eso, sino que puede volar distancias bastante largas. La especie prefiere lugares soleados , el matorral bajo, los cultivos de gramíneas (el hábitat en el que estaba). Se distribuye por el centro y sur de la península, también las Islas Canarias, norte de África, Cabo Verde, Oriente próximo y la India.

Como un trocito de paja, este curioso saltamontes saltaba entre las hierbas del carril, mimético, difícil de ver, como una hierba que se mueve, naturaleza móvil. Paisaje cambiable, compuesto de seres que se parecen a su hábitat.