miércoles, 20 de febrero de 2019

Habitantes de la laguna: focha común.

“Un lago es el rasgo más bello y expresivo en un paisaje. Es el ojo de la tierra; al mirar en su interior el observador mide la profundidad de su propia naturaleza. Los árboles acuáticos de la orilla son las finas pestañas que lo circundan, y las colinas boscosas y los acantilados a su alrededor son sus salientes cejas”.

Walden, H. D. Thoreau.

La laguna de la Torre del Águila está rebosante de agua por estas fechas. Aprovechando un día de febrero casi primaveral realicé una visita al lugar. Muchas son las aves que pasan por la laguna en la migración, pero esta entrada está dedicada a unas habitantes residentes, las fochas comunes (Fulica altra).


Son típicas en los humedales europeos, muy comunes y características. Su plumaje es prácticamente negro y lo que la hace inconfundible es el escudete frontal blanco que posee en la cabeza y que se estrecha en su pico también blanco. Son muy espectaculares sus patas, pero en ninguna foto se puede apreciar. Están festoneados por lóbulos redondeados.  Pero son aves muy difíciles de ver fuera del agua. En una ocasión encontré un pollo desorientado por unas dunas y en ese momento pude verle las patas con detenimiento. Aunque ese día no llevaba cámara nunca olvidaré tan características patas.


Habitan toda Europa, se extienden desde el norte de África hasta extremo oriente. En la laguna son básicamente sedentarias, a pesar de que en períodos de sequía y después de la reproducción puede realizarse movimientos dispersivos.


Es una especie omnívora que se alimenta de muchas semillas y plantas, también de insectos y pequeños vertebrados.


En las aguas quietas de la laguna se desplazan por el agua como si un imán las uniera ella, apenas dejando un surco de suaves ondas a su paso. El día era soleado aunque faltaba poco para el rápido atardecer de febrero y las fochas iban de un lado a otro, cerca de la orilla, entre cuya vegetación medio sumergida alojan sus nidos. 


Se sumergían a veces y volvían a salir al momento, ajenas a mi cámara de fotos. Generalmente  no están solas, sino en grupos de dos o tres, por lo que en la mayoría de las fotos salen siempre varias. De vez en cuando se las oía graznar en la ribera, en alguna parte oculta (son muy escandalosas) y este sonido hacía eco en la calmada laguna al atardecer de febrero.


Con algunos de los paisajes finalizo la entrada.