viernes, 24 de abril de 2026

El valle florece nutrido por el deshielo

 “La naturaleza y el arte son gemelos: ambos son bellos y espantosos y están enamorados del cambio”

Horas de invierno, Mary Oliver



Aprovechando la Semana Santa me adentré en las montañas. Como en otras ocasiones, desde el pueblo de Trevélez en las Alpujarras de Granada, me propuse algunas subidas hacia el Mulhacén y otros montes de alrededor. 


La primavera se abría paso por esas tierras, pero todavía lentamente. La nieve se acumulaba en las cumbres y me cortó el paso en varias rutas. Hacía mucho frío en las alturas. Aunque recorriendo el río, en lo más bajo del valle, las temperaturas eran más acogedoras. 



Fue por esos lares que encontré esta especie de euphorbia en flor y aproveché para una parada de deleite. Las euphorbias me gustan en general, desde siempre, por su agradable perfección geométrica y esta especie en concreto Euphorbia characias L. me encanta. Es una planta común en la montaña, aunque en la Sierra Carbonera, en el Campo de Gibraltar, por donde suelo moverme no la he visto. No es una especie común en estas tierras de frontera y mar. Aunque sí es común verla por zonas aledañas y por ejemplo en la Serranía de Ronda es muy habitual. 



La especie florece entre marzo y julio, así que las fotos son de la primera floración del año. A pesar de ser tan habitual es de una belleza hipnótica por su perfecta simetría. El arbusto que forma es de pequeña altura y las flores no tienen pétalos, por eso puede resultar confusa su identificación como flores. Se presentan en racimos con brácteas individuales en donde se aprecia una glándula marrón oscura que se llama nectario (por contener néctar) y que se aprecia bastante bien en las fotos. 



Como dibujada por un pintor geómetra, es una planta bella a la vez que tóxica y cambiante según la estación del año. Como la naturaleza misma. Se acabaron las vacaciones y las euphorbias quedaron en el valle de Trevélez que florecía nutrido por el deshielo de las cumbres.