viernes, 18 de enero de 2019

Alcatraz atlántico. Entre azules: mar y cielo.

"En la eternidad hay realmente algo verdadero y sublime. Pero todos esos tiempos y lugares y ocasiones existen aquí y ahora”. Walden, H. D. Thoreau.


Estas fiestas, como suele ser costumbre, las pasé con la familia, en mi tierra natal: el campo de Gibraltar. Paseando, como en mi niñez por la orilla de la playa, tuve la fortuna de encontrarme con muchas aves marinas. 

Admiro las aves marinas, tienen una atracción especial. Por ejemplo, el vuelo de las gaviotas patiamarillas siempre me fascina. Cómo planean aprovechando el viento, convirtiéndolo en su aliado, su estabilidad como un tanteo, un vuelo que parece impreciso, a merced del viento, pero que en realidad conlleva la mayor precisión, el más perfecto de los cálculos. 

No conozco personalmente a muchas personas aficcionadas a la ornitología, pero por las redes sociales estoy en contacto con muchas de ellas y las hay especialistas en aves rapaces, en limícolas, en paseriformes, pero veo pocas personas amantes de las aves marinas. Tengo el libro Aves marinas: una guía para su identificación, de Peter Harrison, publicada por la editorial Omega, es espectacular y lo recomiendo como bella introducción a este mundo alado que vive entre el oleaje.

En los primeros días de Enero, hubo un temporal de levante, bastante fuerte y hasta en el poniente la mar estaba picada. Como había llevado la cámara para fotografiar los eventos familiares, decidí cogerla. Después de desayunar, caminé por la playa de Puente Mayorga, cámara en mano, en busca de alcatraces, pues en el invierno, en los días de levante fuerte, pueden verse pescando al resguardo del viento en aquella playa de poniente. Nunca suele pasar que acabe fotografiando el ave que busco, pero este día fue la excepción. Tal y como esperaba allí estaban los alcatraces. La pena fue que en ese momento me di cuenta de que me había dejado en Utrera el objetivo para hacer fotos de aves y tan sólo llevaba el objetivo pequeño, para las fotos familiares, dentro del hogar. No obstante, volaban más o menos cerca de la orilla y algo pude hacer. Tampoco admiro las fotos de aves en las que salen con todos sus detalles en primer plano obviando el medio del que forman parte, así que entre azul cielo y azul mar, se pueden ver, como enormes flechas, tan maravillosas aves.

El alcatraz atlántico (Morus bassanus) es un ave marina de gran envergadura, entre 165 y 180 cm de envergadura alar. Es blanco con los extremos de las alas negros. Por estas fechas, por el campo de Gibraltar, suelen verse también ejemplares juveniles que son más bien marrones. Pero en este caso pude fotografiar a un adulto, con la coloración típica. La cabeza presenta una coloración anaranjada y el pico es gris perfilado por unas líneas negras que también rodean el ojo. 

Es un ave marina pelágica que habita el Atlántico, aunque como vemos se introduce por el mediterráneo occidental. Suelo verlos desde hace años por el campo de Gibraltar en el invierno. Se ve que invernan por estas aguas. Las zonas de cría están lejos de aquí, en el norte de Europa. 

Su forma de pesca es muy característica, vuela a gran altura, hasta los 40 metros de altura y después se deja caer en picado, como una flecha, con las alas plegadas al cuerpo, entrando en el agua a gran velocidad. Hasta los 100 km/h puede alcanzar en el picado. 

El ejemplar que fotografié tenía mucha competencia con las gaviotas, porque el temporal era grande y muchas eran las aves que se refugiaban en aquella playa. También había charranes imposibles de fotografiar con ese objetivo, un montón de cormoranes y probablemente varios tipos de gaviotas que no podía ver con claridad. 

El alcatraz hizo un par de picados que me hicieron distinguirlo con facilidad, pero se ve que a las gaviotas patiamarillas no les gustó y sufrió un asedio por parte de varias de ellas, que lo siguieron atacando en vuelo hasta que se alejó del lugar. Este es el contexto en el que fotografié al ave y por eso salen gaviotas alrededor, aunque también y más bien por casualidad fotografié el momento en el que el alcatraz plantaba cara a las territoriales gaviotas.


Sin más y con los paisajes marinos del estrecho de Gibraltar, hábitat invernal del alcatraz atlántico, pero sobre todo de la gaviota patiamarilla, que sale en las siguientes fotos, (es imposible una foto sin ellas) doy por finalizada la entrada.